A menos de una semana del asesinato de MIguel Galván, miembro del MOCASE (Movimiento de campesinos de Santiago del Estero)
Un buen hombre de la tierra
amaba el sol y el trabajo
y esa madre prodigaba
amor a hijos y hermanos.
Como siempre, hay un día
en que comienzan maltratos
de unos hombres, si se puede
llamar así a esos vándalos.
La tierra es para todos
si no destruyen sus hábitos,
la tierra es para todos
pero no para unos cuántos.
Que han robado y han matado
allá en Monte Quemado
amedrentando a la gente
valientes fusil en mano.
Valientes con el silencio
de juez y de comisario
de funcionario tilingo
que mira para otro lado.
Dando permiso a estos parias
por un dinero robado.
pequeños que son valientes
por tener fusil en mano.
Y por insultar a niño,
mujer y hombre de trabajo,
y que ante el grito extranjero
se mean en los zapatos.
Galván, Pereyra son pueblo
que por honrar el trabajo
vuelven a la Madre Tierra
siendo jóvenes sus años.
Dejando niños sin padre
y esposa sin el recato
de trabajar codo a codo
con su cultura y sus campos.
Que los negocios bien turbios
son legales para el ñato
que entre doctores y muertes
vende bien caros sus granos.
Pero otro grano ha salido
en la nariz de estos bárbaros
y es el pueblo que camina
de Salta, Chaco y Santiago.
La muerte ha tendido redes
allá en Monte Quemado
y hoy mi guitarra cuenta
estos hechos denunciados.
La madre tierra no muere
¡No se mata un ser humano!
Por eso cantan los truenos
allá en Monte Quemado.
Para visitar la página del MOCASE e interiorizarse de los hechos que la mayoría de la prensa oculta:
http://mocase-vc.blogspot.com.ar/
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