La guitarra callejera es esa guitarra que se pulsa al ritmo de la gente, de su energía, y desde ese lugar es que cambia al distraído paseante, al ama de casa, a los jubilados, al joven estudiante.
Se convierte así en una guitarra popular pues lleva el movimiento de todos. Al mediodía, vibrante, al atardecer, tranquila y decidora, al amanecer llena de sueños y tímida, como pidiendo permiso a los primeros pájaros del día...
Decálogo del cantor
1)No se canta sólo por tener una canción bonita o una buena voz. Hay que decir el canto.
2) Cantar "lo popular" es decir, lo que pertenece a todos por historia y por destino común.
3) Hacerse entender por los humildes. El canto debe ser llano y despojado (sin gritos ni adornos), la letra directa, la guitarra sobria, sencilla. Dejar al silencio completar la obra.
4) No ponerse delante de la obra. Suprimir el ego y poner la obra delante de uno.
5) Buscar y mantener la propia personalidad y estilo, a pesar de las modas. Ser clásico.
6) La obra sin público se debilita y muere. Actuar en público cuanto se pueda, en escenarios convencionales o no convencionales.
7) Tener en cuenta que el arte es también un arma de denuncia.
8) No usar el canto ni la guitarra como pasatiempo, distracción o escapismo vulgar.
9) Buscar la sencillez, que no es lo fácil. Es la mejor forma en la cual se manifiesta el espíritu y de hacer arte oral, espontáneo, que retenga la memoria y pueda ser multiplicado en comentarios o en la misma obra mejorada por otros. El camino hacia lo anónimo.
10) Estudiar la obra hasta el mínimo detalle, buscar lo esencial hasta dominarlo y hacerlo propio.
guitarracriolla.seta@gmail.com
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