miércoles, 6 de agosto de 2008

A San Cayetano (huella)

Letra y música : Carlos María Seta


Santito Cayetano
dame trabajo
si nos sacan el alma
nos van matando.

El agosto desangra
es día siete;
en el tren, muchedumbre
la fe de siempre.

A la huella, a la huella
San Cayetano
el alma es lo solito
que va quedando.

A la huella, a la huella
dame trabajo
que Dios nunca se olvide
de los de abajo.

Santito Cayetano
te quiero entero
el castigo del hambre
rompió el silencio.

Sólo tenemos nada
otro hay quien tiene
huella del poderoso
que pisa fuerte.

A la huella, a la huella
desposeídos,
en el rancho del pobre
Dios ha nacido.

A la huella, a la huella
dame trabajo
que Dios nunca se olvide
de los de abajo.


Esta huella la compuse hace unos años en ocasión de cumplirse un aniversario del Santo del trabajo, en esta Argentina mía lacerada por la desocupación.

Si querés la partitura musical, pedila a:

guitarracriolla.seta@gmail.com

Canciones con rienda suelta - Mi guitarra no se calla (Recitado por milonga)

Mi guitarra no se calla
Por más que apuren los vientos,
Es cuestión de tener ganas
De ganar otro silencio.

No el silencio del cobarde
Que es ruido pa’ los adentros
Sino el que suena sincero
En la paz de los misterios.

¡Ay, guitarra que te usaron
Pa’ amenizar los almuerzos
De quien precisa olvidar
Toda una vida de entuertos!

Yo quiero que suenes clara
Con la letra de los tiempos,
Con el alma del que es pobre
Y sale a pelear su suelo.

Mujer al fin, no te calles
Madre o niña del desvelo,
De noches acongojadas
Juntando fuerza de sueños.

Juntando ese pedacito
De cielo pa’ los adentros,
Mordiendo con tierna rabia
De la bordona, el floreo.

Mi guitarra no se calla,
No es de cómodo concierto:
Es del hambre de los pobres,
Del mendigo, el descontento.

Es sangre de acribillado,
Es llanto de niño enfermo
Es bandera de la vida,
De madre, santo sufrimiento.

Mi guitarra no se calla
¡Por eso la llevo adentro!
Mi guitarra no se calla,
¡Es madre de los silencios.!


HISTORIAS DE TREN


Los veo en la estación al parar el tren
Tienen el sol perdido de su niñez
Cuando a mares australes, la soledad
De un triste dictador los mandó a luchar.

Hoy venden la bandera de nuestro hogar
Por algunas monedas, por libertad;
Su mirar dice:”escuchen mi corazón”.
Indiferencia, el castigo peor de hoy.

En las Malvinas quedó su estrago,
Ellos son héroes sin nuestra mano,
Son el clamor de lo cotidiano
A sus espaldas se ríe el amo.

Los veo en la estación al parar el tren
Corazoncitos de frío en el andén;
Reparten sus estampitas por el vagón
Buscando también monedas por todo amor.

Dejando de ir a la escuela por trabajar
Se les convirtió la calle en primer hogar,
A contraluz de Argentina se puede ver
Los cuerpos de aquellas almas atardecer.

Allá en la villa hay más hermanos,
Son flor enferma, son refugiados,
Son el clamor de lo cotidiano
A sus espaldas se ríe el amo.

Nos vemos en la estación al parar el tren
Llegando en punto a donde no hay qué hacer,
Queriendo leer el diario, desilusión;
La realidad tira fuerte del pantalón.

Somos clamor de lo cotidiano
Tenemos todos las mismas manos
Con que pelear, seguir siendo hermanos
En nuestra cara se ríe el amo,
¡En nuestra cara se ríe el amo!





Carlos María Seta
guitarracriolla.seta@gmail.com

jueves, 14 de febrero de 2008

¿Dos jóvenes distintos?

Algunos días, suelo ponerme a tocar frente a un enorme y viejo paraíso en la calle Chacabuco casi esquina Belgrano, en San Isidro. Cuando no pasa nadie, le toco a él, como para alimentar sus añosas y desvencijadas ramas.
Una mañana tranquila, estando yo algo distraído, tal vez pensando en quién sabe qué cosa, se acerca un joven. Un muchacho bien morocho, de ropas humildes y limpias, de unos veinticinco años, con pinta de ser santiagueño. Saca unos pesos de su bolsillo, los pone prolijamente en el estuche y me dice, como conociendo de su tierra el trato que se le da a los músicos: - A ver qué se toca, maestro.
-Cómo no, amigo, le respondo. Y arranco con un excelente arreglo de Bianqui Piñero de la zamba "Adiós Tucumán", de Atahualpa Yupanqui. Lo hice lentamente, tocándole a este morocho con mucho sentimiento.
A todo esto, a más de diez metros de allí, estaciona su moderno auto en el parquímetro otro muchacho. Algo mayor, de unos treinta y cinco años; tostado por el sol, de impecable traje negro y peinado hacia atrás a la gomina. Yo toqué despreocupado de él, pues tenía aspecto mas bien de gustar de los éxitos de la radio que de una linda zamba. (Las zambas no son espectaculares, ni bárbaras, ni geniales. Son lindas) En eso veo que este muchacho queda de espaldas a mí, parado al lado del auto, como queriendo cerrar la puerta o arreglando el espejo retrovisor. Cuando termino la zamba, el morochazo me larga una gran sonrisa y me dice:- Eso es de Atahualpa.
Sin sorpresa le digo que así es, este chico era gran conocedor.
-Y ¿Cuál zamba viene siendo?
Le iba a responder, cuando el engominado se da vuelta y pega un grito como para que no queden dudas: -¡Adiós, Tucumán!
En realidad, había estado fingiendo arreglar el automóvil, de espaldas, para escucharse la zamba completa, en el trajín de su mañana de bancos y oficinas. Le clavé una mirada de verdadero asombro, cuando viniendo hacia mí, deja un dinero y saluda: ¡Grande, maestro!

La guitarra callejera - Decálogo del cantor

La guitarra callejera es esa guitarra que se pulsa al ritmo de la gente, de su energía, y desde ese lugar es que cambia al distraído paseante, al ama de casa, a los jubilados, al joven estudiante.
Se convierte así en una guitarra popular pues lleva el movimiento de todos. Al mediodía, vibrante, al atardecer, tranquila y decidora, al amanecer llena de sueños y tímida, como pidiendo permiso a los primeros pájaros del día...

Decálogo del cantor


1)No se canta sólo por tener una canción bonita o una buena voz. Hay que decir el canto.
2) Cantar "lo popular" es decir, lo que pertenece a todos por historia y por destino común.
3) Hacerse entender por los humildes. El canto debe ser llano y despojado (sin gritos ni adornos), la letra directa, la guitarra sobria, sencilla. Dejar al silencio completar la obra.
4) No ponerse delante de la obra. Suprimir el ego y poner la obra delante de uno.
5) Buscar y mantener la propia personalidad y estilo, a pesar de las modas. Ser clásico.
6) La obra sin público se debilita y muere. Actuar en público cuanto se pueda, en escenarios convencionales o no convencionales.
7) Tener en cuenta que el arte es también un arma de denuncia.
8) No usar el canto ni la guitarra como pasatiempo, distracción o escapismo vulgar.
9) Buscar la sencillez, que no es lo fácil. Es la mejor forma en la cual se manifiesta el espíritu y de hacer arte oral, espontáneo, que retenga la memoria y pueda ser multiplicado en comentarios o en la misma obra mejorada por otros. El camino hacia lo anónimo.
10) Estudiar la obra hasta el mínimo detalle, buscar lo esencial hasta dominarlo y hacerlo propio.

guitarracriolla.seta@gmail.com

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