viernes, 28 de febrero de 2014

GUITARRERO SUBURBANO - Mi guitarra no se calla



Cantor que cante a los pobres
ni muerto se ha de callar,
pues ande vaya a parar
el canto de ese cristiano,
no ha de faltar el paisano
que lo haga resucitar.

(Atahualpa Yupanqui – “El payador perseguido”)




El guitarrero toma su guitarra y ensaya acordes, arrastres, bordoneos y arpegios.
Generalmente en mi menor, que es el tono en el cual el paisano discurre los serios asuntos, los graves silencios del instrumento dando “cancha libre” al pensamiento.
Su voz hilvana el discurso en una melodía casi hablada, un recitado mesurado como para no estorbar el sonido de la encordada, como una dulce muchacha que despliega sus perfumes en la noche.
¿Serán canciones? No proponen el entretenimiento, sino la reflexión. El guitarreo se engalana con un dibujo de versificación cercano a la poesía.
Canta así la temática social, el sufrimiento y la alegría del humilde, señalando la injusticia y el logro colectivo de nuestro pueblo.
La guitarra no se calla. Sugiere suave pero firme, dicta dulcemente el camino humano de todos los tiempos, como el canto de los pájaros, eco de todo su andar.


guitarracriolla.seta@gmail.com

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