miércoles, 23 de marzo de 2011

GUITARRERO SUBURBANO - A mi hermano Carlos












A MI HERMANO CARLOS

Todos tenemos un hermano.
Pero yo, sin mi hermano, no sería.

En mi casa había un patio
Y con su voz y sus seis cuerdas
Solía traerme el cielo
Hasta ese ojo de Dios que nos miraba.

Todos tenemos un hermano, es cierto,
En una u otra sustancia.

Pues yo lo tengo en ambas
Y las dos, suman una suerte de alegoría
Transitoria del paso por este mundo
Aborrecible. Para hacerlo hermoso.


Todos tenemos un hermano,
Y yo en él los tengo a todos.


(En mi casa había un patio
Y una madre. Y un padre
Que decía adiós. Siempre volvía
Y en las tardecitas
Supimos cantar extrañas melodías
De un país que, ¡qué curioso!,
entonces era el mío.

Él lo hizo.

No sé ni cómo ni cuándo
Partió la inocencia.
Pero cuando la necesito
Sólo medito
En aquella canción.
Es como un sueño al revés:
Me despierto,
y empieza.)


La guitarra de Carlos es otra cuestión.
Tuvo muchas pero es la misma.

Descubro ahora, amigo, mientras escribo
Estos versos, que la guitarra no es un instrumento.
No importarán la madera,
Las crines, los metales. Ella vive
En el que la hace cantar.

Todos tenemos un hermano, es verdad.
Pero ¿quién construye todos los días
Un patio siempre vivo, siempre distinto
Donde él se incluye en cada nota,

En cada rasguido, en cada tañir de tal cuerda?





Poema de Alejandro Seta. ¡Gracias!

GUITARRERO SUBURBANO - Me está pidiendo un amigo

Me está pidiendo un amigo
que cante con mi guitarra
y el sol suelta sus amarras
poniendo a Dios de testigo.
Las cuerdas marcan destinos
tensadas por el amor
al dejar al corazón
que suelte sus realidades
con coplas que a raudales
le dediquen su canción.

Entre las cuerdas brillantes
una, se muestra ajada
la séptima encordada
sin el esplendor de antes,
es la voz de este cantante
que siempre grita:-¡Esperanza!
Más si el sonido no alcanza
la belleza de otros cantos
el alma empuja por tantos
que callaron su desgracia.

Mientras haya alguien que diga:
“con tu guitarra cantame”,
de historias el viento inflame
las cuerdas que son amigas
del madero que prodiga
versos para la amistad
y también para contar
injusticias y quereres,
¡Nunca un acorde se niegue
al amigo y su verdad!

GUITARRERO SUBURBANO - Te nombra mi guitarra












Te nombra mi guitarra

y cada sueño es como el oro repetido

que no llego a alcanzar siquiera en sueños.

Otra edad, otro misterio

destino de hombre que no cambia.

La rueda fuerza su delirio de sombras.

Te nombra mi guitarra sin embargo

y dice tu nombre sordamente

secamente sin eco ni fanfarria

humedeciendo sólo un poco los labios del cantor.

Ella nombra mujer al fin

en el eco del desierto la seca piel

de las distancias corregibles de cálculos y astros.

Detrás del disparo libertario ya no hay tiempo.

Me voy con la tripa y la madera

A liberar este país empobrecido

En este andar de comandantes y libélulas…


Te nombra mi guitarra y sin embargo

no te nombra. Así es el miedo del valiente.

Te nombra mi guitarra y no me duele.

Así es la carne del guerrero…

Mi guitarra te nombra para decirte.

El amor quedará para otra historia.


guitarracriolla.seta@gmail.com

martes, 15 de marzo de 2011

EL GUITARRERO

El guitarrero

afiló su uña y diente y ojo mocho

viejo puma madruguero

y en el hondo instrumento

volcó su miseria de cansado vate

en la pampa interior de su agujero.


Midió sus fuerzas su doble borrachera

incendiando fogones a lo alto

y a lo bajo de tantas mierdas.



La humanidad se cae a pedazos

y el guitarrero también pero subiendo.



Con la frente aturdida y levantada

al cénit de su tronco molestando

patrones podridos milicos niñas

enamoradas que alguna vez

reconstruyan con su flor

su cuero reseco duro de tristezas.



Templó la vihuela

preparó su uña como diablo

recogió su poncho al hombro imaginado…



Un chispazo ruin de leña

laceró el iris aterrado

y dijo:

¡Carajo!

Ya viene puertiando el alba su envite de tabas

su irrepetible luz

entre eructos de grapa y polvo.



La masa de su cuerpo cayó líquida en las brasas.

El humo se alzó para otra patria.



Y en esa niebla de azufre y libros viejos

la encordada cayó gritó desde la tripa

su acorde afónico en una tos de silencios.


Canciones con rienda suelta - LA INSEGURIDAD

LA INSEGURIDAD



Les canto lo que no quiero
pero tengo que cantar
mi guitarra es verdadera
o no se deja pulsar.

Desde siempre existe el miedo
Que alguien venga a jorobar
y no dejarnos tranquilos
por la nación progresar:

Justo valor trabajar
sin pensar en los demás.
Por una de mis limosnas
Un pobre se salvará.

Hay que sacar nubarrones
“El cielo fue siempre azul,
que la ley sea pareja
¡Mi esfuerzo vale una cruz!”

Y la ley es favorable:
¡Clavando siempre a Jesús!.

Les canto lo que no quiero
pero tengo que cantar
mi guitarra es verdadera
o no se deja pulsar.

Los hechos que aquí les cuento
ocurrieron en el barrio:
a una plantita incipiente
la cortaron desde el tallo.

Peón de verdulería
más que changa, un descanso
a una vida de penurias
para tan cortitos años.

Luego, la miseria en casa
Hogar sin virtud ni honor,
la falta es para un pequeño
como al tirano el amor.

A este niño todos buscan.
Robando pidió atención.

Les canto lo que no quiero
pero tengo que cantar
mi guitarra es verdadera
o no se deja pulsar.

Lo mataron, joven pobre,
pero iba arma en mano
¿Quién ha cambiado el rumbo
en este duelo entre hermanos?

Dieciocho años tenía
Ya se puede condenar.
“más vale cortar yuyitos
que talar un robledal”

Le sacaron la escuela,
Le impidieron trabajar
Lo empujaron a otros vicios
Ocasión sin libertad.

Y la ley fue parejita:
¡Rasero particular!

Les canto lo que no quiero
pero tengo que cantar
mi guitarra es verdadera
o no se deja pulsar.

Mi guitarra no se cansa
de contar a los demás
lo que ya nadie nos cuenta
por corromper la verdad.

¿Quién es o no es del pueblo?
Piense, amigo, y lo sabrá.


guitarracriolla.seta@gmail.com

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